Mi papá se llama Adán y mi mamá se llama Carlos


Crecí entre mujeres, sí. Y aunque más de uno ha intentado buscar, creído encontrar o escarbado para hallar mi lado homosexual, todo el mundo sabe bien que me fascinan los hombres tanto como admiro a las mujeres, es decir, mucho.

Crecí entre mujeres. No eran lesbianas, pero la mayoría eran mujeres. Mi mamá, Esperanza, ponía las reglas; mi nana Celina me cuidaba; mi nona María me alcahueteaba; mi tía Flor fue como la hermana mayor que me ayudaba o regañaba, y mi prima Luddy era como la hermana menor que me imitaba o me aguantaba.

La mayoría de mis amigos son homosexuales. La mayoría de ellos ha crecido con un papá y una mamá heterosexuales, con hermanos y hermanas heterosexuales, primos y primas heterosexuales. Y aún así no han podido evitar sentirse homosexuales, ni actuar como homosexuales, ni pensar como homosexuales. Es decir, no han podido evitar ser homosexuales, por más psicólogo, médico, pastor, cura o exorcista que haya intentado ‘curar el mal’.

Sé que mi racionamiento es muy básico y que mis argumentos tal vez no sean comprendidos por los más conservadores, pero yo tampoco entiendo los de ellos. O más bien, siempre me quedo esperando sus argumentos y al final no los encuentro.

Y todo esto para hablar, pensar, hacer pensar y preguntar por la opción de las parejas homosexuales de adoptar niños. En Colombia apenas se ha mencionado el tema y las veces en que se ha hecho el cielo no ha sido el límite que ha parado los gritos de los puritanos, los católicos conservadores y las opiniones más costumbristas.

No conozco un impedimento o argumento científico, sociológico, biológico, antropológico y mucho menos político para no permitir la adopción a las familias homosexuales. Solo he conocido razones y réplicas basadas en la moral o el ideal religioso cristiano.

Menos mal hay gente y políticos racionales que nos dan un respiro en medio de tanto olor a moho de las viejas ideas, del olor a guardado por tanto clóset cerrado. El Senado de Uruguay aprobó una reforma al Código de la Niñez y la Adolescencia con la que las parejas homosexuales con cuatro años de unión civil o concubinato pueden iniciar el proceso de adopción de un menor, con las mismas condiciones que las parejas heterosexuales.

Por más berrinches de la Iglesia, 17 de los 23 senadores aprobaron el cambio, no para defender los derechos de los homosexuales sino los de los niños.

El Estado colombiano, pero sobre todo los políticos que integran los órganos del poder colombiano, deberían pensar si es más importante que un niño crezca en una familia homosexual o que un niño crezca sin familia, en las calles o con un papá y una mamá que lo maltratan y le roban su niñez.

Comentarios

JP ha dicho que…
En la práctica, los derechos de los niños son los que menos importan. Y si a eso le agregamos homosexuales, importan aún menos. ¿Qué hacer? Pues seguir como la gota de agua sobre al piedra. Algún día abrirá un hueco.
Soy mamá, crecí en un hogar muy ejemplar, sincero y sin tapujos frente a estos temas. Creo que eso es lo más importante, porque en medio de mi inocencia infantil nunca juzgué que tan heterosexuales podrán ser mis familiares, mas sí me enseñaron a respetar a los homosexuales como a cualquier otra persona. Me da miedo pensar que mi hijo no viviese con su papá y conmigo sino con unos padres homosexuales, pero vale la pena arriesgarnos a permitirlo si hay un compromiso de educación de personas, de humanos y no de machos o hembras.
Quiero pensar en un ser humano que valga la pena en la sociedad, que crezca feliz (eso sí, con autoridad y bien educado) y no que crezca con un papá y una mamá pero no con personas que lo único que hagan "correctamente" sea sentir atracción por alguien de su sexo opuesto.
Astrid, Dos cosa, SOY DIANA GÓMEZ ORTIZ. No tengo correo de google, por eso use el de mi trabajo, jajaja.

Y, en el último párrafo hay que correigr algo. Es en la cuarta línea: la frase "pero no con personas", no va escrita. Edité y no la borré. GRACIAS, CHAO.
BESOS, ABRAZOS.
María Antonia León ha dicho que…
Siempre rescato este mismo argumento tuyo. También crecí con mujeres y las figuras masculinas completamente desgastadas en el horizonte más próximo. Aún así no soy lesbiana y al igual que tú tengo amigos que son homosexuales hijos de familias heterosexuales y 'normales', también creo que la cantidad de niños huérfanos se puede disminuir si se le da permiso a buenos seres humanos que podrían ser excelentes papás o mamás de estos niños. El egoísmo y la ignorancia son de los peores pecados de nuestros tiempos.
Anónimo ha dicho que…
Bueno, es cierto que se concibe la familia como mamá mujer y papá hombre y biológicamente la naturaleza suele por regla juntar macho/hembra para procear y cuidar los vástagos. De otro lado, casos se han dado como el de Thomas Bettle (creo que así se escribe) que es genéticamente mujer pero se hizo cambio de sexo y se convirtió en hombre, sin embargo, ha tenido dos bebés en vista de que su esposa mujer no podía tenerlos. El problema con los homosexuales es que tienden a ser inestables, cambian de pareja con una velocidad impresionante, todos se acuestan con todos, no han salido del closet por condiciones sociales y familiares, etc. Ojo, no digo que todos lo sean, habrán quienes tienen su pareja estable de años y han formado un hogar, pero de los que conozco ninguna escapa a esto. Entonces más que condicionarla adopción por parte de parejas homosexuales, es más bien revisar que tan preparados están para ser padres teniendo en cuenta que esa condición de homosexualidad genera en ellos una carga social extra que no tienen los heterosexuales y con la que tienen que lidiar toda su vida.
Bueno, es un tema bastante complicado, entocnes dejemoslo ahí...
Conal ha dicho que…
Me parece que ultimamente en America latina hay bastante progresión en temas sociales.

En pro o en contra es muy interesante que hay ahora debate en los mismos temas quen en los paises de Europa.
MS ha dicho que…
Ashtri, yo sé que no entiendes la mente de los retrógrados, pero no te imaginas cuánto nos cuesta a los retrógrados entender la mente de los progresistas y cómo dos personas del mismo sexo, concebidas para NO aparearse entre ellas, terminan en esas.
Sin embargo, no puedo declararme totalmente homofóbico. Conozco muchas personas homosexuales muy respetables, mucho más respetables que otros hetero que conozco y esa es la razón que me va haciendo cambiar de parecer.
Danos tiempo, que somos bastantes los retrógrados que poco a poco vamos cambiando el punto de vista. Comenzamos por no sentir repulsión al ver a dos hombres besándose, no nos pidas todavía que aceptemos adopciones. Con calma, algún día lo lograremos.
Realmente estoy sorprendida con los comentarios que ha tenido esta entrada. No esperaba que fueran tan buenos y menos tan comprensivos.
Diana, me emociona escuchar hablar a una mujer y una madre con tanta flexibilidad, amplitud y muestra de amor hacia su hijo... hasta me dan ganas de ser mamá, jeje...
No sé quién es Malbod, pero estoy de acuerdo con él y justamente ese es el camino que hay que seguir, empezar a hacer que la gente tenga una nueva mirada y forma de entender las cosas. Me han llenado de esperanza.
Daniel ha dicho que…
Bueno hay que reconocer que hoy en día el número de personas con "mente abierta" a ido aumemto con el venir de los días... y según los espejos que he tenido a lo largo de mi vida, muchas de esas personas han cambiado su forma de pensar debido a que se han encontrado de alguna manera u otra con el "problema".
Personalmente soy padre de un hermoso bebé y soy homosexual, y por el amor que siento por él, siempre le educaré para que sea una persona con carisma humano y no para que tan solo "valga la pena", porque de que sirve ser tan intolerante cuando vemos que la realidad es otra. Estoy seguro que de igual manera pensarán todas las personas que desean tener hijos, no importa la forma.

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