En defensa de la mentira


La verdad no existe, del todo. La mentira sí. Y es una de las mejores creaciones del hombre. Y no, no estoy loca. La mentira es nuestra herramienta diaria para evitar regaños, para ocultar lo que sentimos mientras tenemos el valor de hablar, para ganar, para conquistar, para ser y hacer feliz, para enamorar, para evitar una pelea, para convencer, para obtener un favor y, especialmente, para no dañar a quienes más queremos. La mentira es humana y social.
Las peores son las mentiras que nos decimos a nosotros mismos, pero esas no me interesan hoy, ese es problema de cada quien y no cargo con Ave Marías ajenas.
¿Quieren pruebas? Aquí las tienen: El trancón estaba terrible. Pero si él sólo es mi amigo… a veeer. Uno puede salir con cualquiera y no pasa nada. La comida te quedó deliciosa. No es gordo, es acuerpado. No está fea, sólo que antes era más linda. Se me pasó el tiempo y no me di cuenta de la hora. No escuché el celular. No te he llamado porque no he tenido tiempo. ¡Hola¡ ay qué pena, no te había visto. No, yo no fui. Soy virgen.
Si la mentira funciona, todos son felices: feliz el bobo que la cree, feliz el mentiroso al que le creen. Si no funciona, les recomiendo practicar una cara de arrepentimiento, que también puede ser mentira; una excusa… que es una mentira; la realidad tal cual ha sucedido más la excusa o explicación por no decir la verdad, realidad que en ocasiones puede estar llena de omisiones de la verdad misma (otra forma de mentira).
Está bien, estoy equivocada, ustedes no son mentirosos y yo tampoco. Soy consciente que tal vez algunos prefieran una verdad a pesar del dolor y la cruel realidad. Soporten estas verdades: usted nunca se va a morir; no es un error; no es lesbiana simplemente está experimentando con su cuerpo; eso seguro no es cáncer, un simple tumorcito; esa prueba salió positiva, pero es que es de las desechables; no la estaba mirando; mi hija es virgen… en fin.
La verdad en ocasiones es un espejismo. La felicidad es el privilegio de ser bien engañado; el intelecto y el cerebro humano buscan efectividad, más que verdad, es decir pajazos mentales. Y es este justamente el mayor argumento de mi posición En defensa de la mentira, es decir soy consciente que la mentira existe, que es necesaria y humana; he superado el miedo de que me digan mentiras y me he concentrado en el por qué, para qué decirlas.
Hay unos cuantos que prefieren decir que no mienten, que ocultan la verdad, que omiten ciertas partes de las historias, que tergiversan la realidad, que maquillan, que cuentan verdades a medias, que usan mentiritas piadosas, que una mentirita al año no hace daño… tal vez no todas son mentiras, seguro que no son Verdades. Y entonces vuelvo a mi primera frase: la verdad no existe, del todo. Acepto la mentira como algo que existe. No la satanizo, más bien la entiendo como otro producto humano, uno más al igual que el deseo y la violencia.
Para mí, retomo la idea de hace dos párrafos, tras un serio, lento y enredado proceso para entender el por qué de la mentira, surge más bien el para qué de la mentira: para ser y hacer feliz. Por ahora seguiré estudiando la mentira o las mentiras, no cómo decirlas o cómo descubrirlas, sino por qué y cómo usarlas, que es el verdadero arte.

Comentarios

Daniel Henao Gaviria ha dicho que…
Totalmente de acuerdo, somos felices gracias a las mentiras, la clave está en no dejar caer la felicidad cuando descubrimos la verdad...tenemos derecho a ser felices bajo cualquier condición y esa pauta la pone uno mismo.
Ramiro Velásquez Gómez ha dicho que…
Estoy de acuerdo. Muy buen texto y una verdad de a puño. Ojalá fuera más seguido.
Ramiro Velásquez Gómez ha dicho que…
Lástima que escribas tan poco, porque qué claridad mental...
Saludos, Ramiro

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